sábado

Oscar, fanático de la soda y el pan

El otro día pensé que nunca había hablado de Oscar. Oscar se casó con, una joven viuda de dos hijos, Juana a finales de los setenta o principios de los ochenta. Oscar es mi abuelastro, para empezar a decirlo.

Es, jamás confesado por él, diez años menor que Juana y el tipo vino a vivir esta  vida y se va a ir sin haber tenido hijos. Y eso es, por lo menos, curioso. Además el campeón es histórico hincha y frecuentador de mediodías de Estudiantes de Caseros. Más de una vez yo llegaba a su casa y caía a la hora y pico, o a los cuarenta minutos, con una pañoleta marrón de flecos  jaspeados de señor en la mano. Entraba puteando y decía "hola pinuni cómo andás" y después seguía puteando hasta que se sentaba a la mesa a tomar  té o un mate cocido. 
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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

en Cobstrucción

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