lunes

Lunes o martes, o jueves

Cuando hoy a las siete y media me tomé el tren en Drago, me di cuenta del despropósito de la situación: mi paraguas violado por el viento hacía que los fierritos maltrechos se enredaran en mi pelo, al tiempo que lo cerraba como podía y subía a un vagón donde muy amablemente dos hombres me ayudaban con el equilibrio presionando sobre mis hombros, hurgando mi mochila y apoyándome en cada clavadita de frenos o cada aceleradita. En mi cara la melena rulosa de una mina que me ahogaba. Sentía como si las bolitas de peliconcha se metieran en mi boca y yo fuera un gato que tragaba pelusas asesinas.
Pensar que sólo viajo por tres estaciones.
Yo me voy a la mierda, eh.
Vámonos a la mierda Juan. 
Comprémonos una juki, 
vayamos a laburar en bici.


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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

en Cobstrucción

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¡Cuidado! Hombres Trabajando