jueves

en flores y en sandías

Me pongo una pollera
y no construye ningún puente.
Me pinto los ojos
y no es buen músico.
Le digo basta papafrita, no te lo digo más.
Y cuando no se lo digo más
escribe los mejores cuentos,
inventa los mejores lugares
y se convierte en un genio.
Lo que dice es tan lindo
que cuando habla quiero que se callen todos.
Que todo se quede en silencio y lo
escuche.
Pero no a mí,
no quiero que vean cómo muevo los pies
en ese momento.
Espamos chiquitos como rápidos.
(Estiro la punta de los dedos, como para alcanzarlo, como para cubrirlo y agarrarlo con la punta de los dedos de los pies).
Y ya no quiero puentes:
no quiero música
ni poesía.
Quiero una bici.

2 comentarios:

variedad de frutas dijo...

este blog se está volviendo sensiblón!

lurba dijo...

¡quiero una bici!

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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

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