viernes

Sí, sí. Está bien. Lucía y sus crónicas de universidad pero una seguidilla de mails entre Lucre y J.S (...)







Lucrecia es una estudiante de Letras que no necesita de encuentros. Este es el primer acercamiento al perfil de un plagio que sólo es inmoral por innecesario.

25 de julio

Hola, Lucrecia. Primerísimo: confirmar que lucnarinas@gmail.com es la dirección electrónica de Lucrecia Pérez Laguna (nunca intercambiamos e-mails). Si no, mis disculpas. Si sí, aquí va: Estoy cerrando el paquete del cuatrimestre: evaluaciones y notas. Y encuentro que no tengo ningún registro de que me hayas entregado el trabajo escrito. ¿Se trata de algo que se me traspapeló o nunca lo entregaste? Necesito respuesta urgente. Si se trata de una omisión mía, mis disculpas, pero con la misma urgencia mandame el trabajo. Si la omisión fue tuya… bueno… Cordial, y a la espera.
Julio S.

27 de julio
Hola, Profesor. El trabajo fue entregado el miércoles 10/07. Entonces, definió mi trabajo como "un juego sugerente pero por momentos oscuro y caprichoso". Tal vez la oscuridad haya provocado el olvido. Adjunto el trabajo.
Saludos, Lucrecia

27 de julio
Gracias, Lucrecia, por la pronta respuesta. Querrás decir que lo entregaste el 10/06. ¿Yo lo definí así? ¡Las cosas que uno dice/escribe! No recuerdo las circunstancias en que lo leí, tal vez junto con otros seis escritos (dirás que siendo trabajos de una página –aunque muchos duplicaban y triplicaban la extensión–, ese total no hace demasiado bulto). La cosa es que ahora, releído, solo, sin apuro, me parece precioso, producto de una fina sensibilidad, si se admite el adjetivo poco fino. ¡Cuántas injusticias cometeremos los que evaluamos, sometidos a diversidad de factores condicionantes de nuestras falibles decisiones! Hoy mi retórica está insufrible… Es la química de los calmantes (en el prospecto, entre los efectos secundarios, advierten, junto a mareos y náuseas, “anacronismos de estilo”). Sólo tropiezo en esta frase (más allá de algún subrayado que repara en la sintaxis): “Es en el traspaso de la metáfora a la imagen, sin embargo, que la nostalgia se le escapa al tango” etc. No porque me moleste el “traspaso” donde esperaría “paso” ni la serie de los que galicistas, donde la lengua solicita como, sino porque no sé de dónde sacás que donde está la imagen hubo o pudo haber una metáfora. Y anoto, además, que no es la pareja de baile la que cierra los ojos (igual tu enumeración es muy buena): ¡iría derecho a la colisión con otra pareja o con una mesa!, sino la mujer, para “dejarse llevar” mejor (horror del feminismo) y entrar en una especie moderada de trance danzante. Olvido todo, oscuridades y alumbrados: sólo me salva la persistencia de mis apuntes y la retención de la copia electrónica o papel. Pasa que se me extravió.
Cordial, Julio S.

27 de julio
Gracias por las devolución. Creo que fui un poco injusta en el mail anterior no recordándole que el trabajo le había gustado en su primera corrección y que las observaciones me parecían por demás acertadas. En cuanto supere la etapa intuitiva, le escribiré nuevamente para consultarle sobre la monografía.
Saludos, Lucrecia

27 de julio
¡Ah! Ahora sí.
J.

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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

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