domingo

La buena noticia sos vos

Todo el hombre de un hambre que camina, con los pies pesados, sobre unas baldosas de lugares comunes, sobre un piso que no tiene relieves ni huecos ni granito ni nada. De unas palabras detrás que dicen cosas que yo adivino pero que no siempre entiendo. Todo hombre que camina tras de mí pero sólo uno que tiene algo que es mío, encerrado en una flor encontrada con colores fuertes y vivos y jóvenes y caducos, pero una flor que no conozco, que no nombro porque no sé cómo se llama, porque no sé cómo le pusieron.
Arriba y abajo, te elijo entre los huecos y los remolinos, entre las aureolas de la pata de la cama, entre la silla que cae, inevitable, y raja el piso que no tiene relieves ni huecos ni granito ni nada.

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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

en Cobstrucción

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¡Cuidado! Hombres Trabajando