jueves

Sacate la franela, dijo y yo no podía dejar de pensar que había dicho franela.

El primer café que pidieron al aprender yo a manejar una cafetera fue una lágrima. No puedo imitar las veloces voces que siguen a una propaganda radial. Franela, dijo franela. Después seguro viene y me dice que su banda de rap se llama Genocidio Cero. Y en vez de pensar que acaba de decir franela pienso que preferiría estar en pollera revoloteando las piernas, con pequeños espasmos que al mismo tiempo son suficientes.
Un personaje entra a un bar cualquiera y pregunta ¿Es esto Barcelona? Y después el capítulo del cuento habla de calles y luces y un policía que se coge a una pelirroja en una habitación barata y no tanto. Y ella lo llama mi verdadero y único amor, aunque quizá sea al revés.
Me da mucha risa cuando me decís con tono solemne que los playmobiles no tienen rodillas, Gavin.

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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

en Cobstrucción

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¡Cuidado! Hombres Trabajando