domingo

también somos así

Me dijo que le había dicho que fue a una marcha y que era peronista. Me advirtió y yo me puse nerviosa, entonces cuando él apareció apenas pude alzar mis dedos en forma de V. Después como no tenía bolsillos porque estaba con pollera puse el vuelto de la limonada con vodka en las medias can-can, y cuando me desvistió llovieron billetes de dos pesos.

sábado

Y que esté bien

Llegar a mi casa es escribir un poco y comer algo parecido a un lemon pie envasado. Por lo menos hoy, y este mismo día pero de la semana pasada, y de la anterior a esa. Se me cayeron encima todas las hojas de un árbol en una parada donde sacarse un auricular con disimulo no era -en lo más mínimo- tener precaución.
Quiero dormir, dormir, dormir, dormir, dormir. Después levantarme y andar en remera; estar nueve horas, treinta y dos, y que esté bien. Subir una persiana o dejar todo a oscuras. Hacerte té o mate, batirte un café.
Quiero llegar y apoyar los bolsos para luego sacarme los zapatos. Quiero reírme y tocar el banjo, y tocarlo mal y que esté bien. Después quiero acostarme y dormir dormir dormir dormir.

viernes

Estar aterrada es algo más que tener, de forma deliberada, un tramontina en el cajón de la mesa de luz

La primera vez que supe lo que era (o no era) instinto maternal fue cuando chica:había encontrado un pajarito lastimado y lo había cuidado atendiendo a detalles como que tuviera calor y comida, como si el afecto brindado fuera el de otro pajarito.
Mi mamá (sabia en todo lo que concierne a maldades en pijamas party pero versadora de la maternidad) sólo dijo que lo había cuidado en vano: el pajarito ya tenía mi olor y había perdido su olor a pajarito. Su madre lo abandonaría y él pronto estaría muerto, sin importar el amor y el calor y la comida que yo versara.

sábado

Como cuando confirmás que tus noches son tres momentos y un asterisco

Y si viniera ahora y dijera que tiene una foto de ese momento exacto ¡Es la foto de lo más lindo! Indefectiblemente tendría que seducirlo. (*)
Quiero zapatos de payaso. (Aunque me hagan acordar a los tucanes).
Estaba en el vano que dividía la sombra de la estación. Y se acercó a la sombra, sabiendo que no iba a volver. ¡Sabiéndolo!
No puedo pedir perdón por todas las mujeres de la historia.
(*) Tengo la ventura de la satisfacción.

humor de superhéroe

¿por qué sentiste que tenías que llamarme? no sé. el último día mientras algo vuele, yo voy a tomar un tren. pero sólo en el último minuto.
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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

en Cobstrucción

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¡Cuidado! Hombres Trabajando