viernes

Sobre el error que cometió Sir Gladiolo al comprar un jarrón griego en vez de sábanas de algodón egipcio

Oh, Lady Marian, sé que el matrimonio con Sir Gladiolo es provecho por donde tu familia pueda verlo, pero te marchitarás, tendrás diecisiete y parecerás de veinticuatro. Y así perderás tu juventud, tu luz, y yo, sólo once años más viejo que tú, tendré que casarme con alguien ordinario, alguien con caderas gordas como Lady Connie. Puedo prometerte cenas nocturnas y vestidos amarillos, reuniones de sociedad en las que te pasearás de mi brazo por sobre los ojos de Sir Gladiolo, y a él lo acompañe algún trasto viejo, una mujer de su edad con un corsette que deje ver lo decrépito de sus senos, y él la paseará con su mano llena de pecas, y ella sonreirá con el pecho lleno de pecas. Nosotros no tenemos pecas Lady Marian, nosotros tenemos la piel tersa y los tobillos esbeltos. Para qué envejecer antes de tiempo. Son sólo once años de diferencia, luego yo tendré pecas, pero podrás disfrutar de mi cuerpo hasta antes de tenerlas. Yo disfrutaré de tu cabello rojizo como el sol de una tarde, tus piernas blancas y frescas, y tu figura que, ante mis ojos, nunca tendrán pecas.
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(No porque la puerta suene significa que hay que abrirla -se excusó luego Sir Gladiolo ante la fila de sirvientes que se hubieran burlado de él tan sólo con una mirada)

8 comentarios:

Anónimo dijo...

élll y esha! los grandes protagonistas de este blog

lurba dijo...

bueno, básicamente... no.

Anónimo dijo...

Lo que pasa es que él y ella tácitos los consideré actores de reparto.

lurba dijo...

tampoco por eso

Anónimo dijo...

ah

santha dijo...

JJAJAA me encanto el cruce con Anonimo!

lurba dijo...

ningún cruce, che.

Anónimo dijo...

¿Cómo un cruce? ¿Alguien dijo algo? No me enteré.

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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

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