miércoles

astillas

Una tarde, sentadas en un banco en Tucumán, nos quisimos morir. El piso estaba lleno de hojas enormes, amarillas. Y nosotras nos quisimos morir. Era Octubre o Noviembre, con hojas amarillas. Nos quisimos morir. Pero hace poco -en un Julio- nos encontramos en la situación de elegir entre el pantalón azul, el hombre o el cigarrillo. Ninguna pudo contestar. Sabíamos que no podíamos tenerlo todo. Dijimos iloveyoupanzón dos o tres veces. Desafinamos una canción, que no importaba porque era nuestra. No hay culpa sobre lo nuestro. Ni pudor (privado). Era invierno y caminé quince cuadras, muerta de frío. Pero me compré un helado de menta. Sabía que iba a llorar. Todos sabían que iba a llorar, por la menta, por el frío,o porque me sentí estúpida.

3 comentarios:

gymnopedie dijo...

ay, lurfën lurfën. De todos modos, el helado de menta es lo más. Sí, a pesar de -o justamente por- su sabor a Kolynos con chocolate amargo.
Beso.

f.

santha dijo...

me gusta mucho esa capacidad de meternos ahi que tenes en mucho de tus escritos niña

lurba dijo...

flor: menta, y si viene con chocolate soy feliz.

santha: me alegro y me sorprende que te parezca interesante.

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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

en Cobstrucción

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