domingo

Con héroes, con tumbas, y menos predecible. Aproximemos el relato a unas doce horas, trece quizá. Una casa recién comprada en Caballito, antigua, deshabitada y llena de moho. Igual estoy feliz, se acábó el departamento y aspiro a cuatro paredes aisladas. Es amarilla. Últimamente estoy siendo detective: reviso los espacios de la casa, y subo las escaleras de un colegio entrevistando a los sospechosos del asesinato de Romina. Todos desaparecieron, y mi investigación está al borde del abandono.
Pero.
La casa es amarilla, tiene escaleras y ocupa poco espacio en la calle. Adentro es inmensa. Terraza y cuartos ocultos, con una leve entrada de luz. Nos mudamos y mi mamá usa el sótano para sus clases de autoayuda para carenciados y suicidas (todos al mismo tiempo). Yo no entiendo, pero participo en las actividades. Se oye un grito y veo una nena apuñalada en la galería. Corremos, lloran un poco, y la sangre aún está fresca. Subimos a la terraza y armamos una ronda, invocando a alguien. Comienza a llover, con relámpagos y todo el espectáculo, pero nos quedamos inmóviles, agarrados de las manos, mirando hacia arriba, desafiando a algo.De a poco van muriendo todos misteriosamente, y yo no entiendo nada.


-Hija, a comer
tic tac tic tac

-¿No vas a comer?
-Pará, estoy en algo importante. Después como


Me zambullo en una pileta llena de verdín a luchar con las serpientes de agua, hay también una cabeza de alce. Mato a dos o tres, y se aproximan unas setenta, nadando velozmente sobre el agua. Grito y corro, desaparezco unos meses (quizá se olviden de mi). Llego a un pueblo, ahí también asesinan nenas. Vamos a investigar.Totalmente deshabitado. Se ven las aureolas de las cervezas en la barra de la pulpería, y la radio sigue prendida.
Con esta colaboración no voy a poder resolver nada.Vuelvo a la casa amarilla. Pasaron algunos meses, o años. Yo no estoy envejecida, y la nena sigue intacta en el suelo. Recorro los cuartos y encuentro a mis abuelos, ya muertos en la cama. Escucho un portazo y empiezo a seguir el ruido sigilosamente. Subo las escaleras mientras los escalones crujen, camino en puntas de pie mientras sigo oyendo el ruido. Cierro los ojos y tiemblo. Otro portazo. Entro al cuarto y están todos allí, mirando, llorando, con sangre, algunos muertos ya, y...


ring ring!! : -Luciana, es Cecilia
-Ce, qué hacés?
-Lu, todo mal, Ale bla bla bla bla.
-Bueno, no le des pelota, hacé la tuya y después ves (?).
-Si, ya veré qué hago. ¿Dormías?.
-Y, si.
-Son cuatro y media boluda.
-Y bue.
-Perdoná que te haya despertado, ya me siento mejor.
-Bárbaro.
-¿Nos vemos el jueves?.
-Dale.
-Besos nena, cuidate.
-Chau.


Y es que así no se puede.

4 comentarios:

Cecilia dijo...

No comentarios simpáticos...
este "sin título" está sencillamente muy bueno.
beso lu

gymnopedie dijo...

y, no. así no.


besos, lu.ana.


Ruthy (l).

santha dijo...

a veces todos esos impedimentos nos hacen poder... ojo, a veces, tomalo como de quien viene.

lurba dijo...

mmm... si damos como válido que el impedimento me dejó recordar y escribir eso, vale. Si vemos lo que escribí y el desenlace hubiera sido interesante, no vale. Si lo dejamos libre a la imaginación, por lo menos conmigo, perdimos.

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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

en Cobstrucción

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