martes

(Se cuenta que tal era su inclinación hacia el amor que, cuando conocía a una mujer que le agrabada, trataba de obtener sus favores)

Siempre hay una pendeja que es medio putita. Tiene piernas cortas, blancas y jugosas. La usan y al mismo tiempo la aman. Le tienen lástima. No suele ser asociada con palabras con ele como femme fatal. Usa jumper. Se coge a gente más inteligente que ella. El sexo no le parece bueno; es bastante mediocre a decir verdad. Pero el momento después. El cigarrillo –porque, claro, fuma-. Saben que se la cogen si antes le leen algo de Apollinaire. Si mientras leen le tocan la pierna. Si la miran fijo y ven sus ojos. Saltones. Con sed de todo. De Apollinaire, de camas y más camas. De cigarrillos.

(Si no lo lograba la pintaba y se ese modo apagaba su ardor)*

domingo

Lo que me enseñaron


Mentir está -relativamente- mal (1991)
Cajera- ¿Con tarjeta o efectivo?
Mamá- Tarjeta
Chick chack check
Cajera- Muy bien, necesito su firma y un teléfono de contacto.
Mamá- 4771-897…3
Yo- Má, es 72.
Mi mamá me fulminó con la mirada y bajó los ojos en señal de “dejémosla pasar”. No sé, quizá la mentira está sobrecriticada.

No con todo se puede hacer un paracaídas (1995)
Cecilia- Luciana, eso un tampón, sirve para otra cosa.
Luciana- ¿Para qué?
Cecilia- Para…
Luciana- Ugh! Qué asco (tirando el paracaídas y suicidando al pin y pon).

Un amigo una vez me enseñó algo que no termina de sorprenderme (1994)
Alejandro escupe.
Luciana- Sos un chancho de mierda.
Alejandro- No seas tonta, si me lo trago es peor: me puede dar sinusitis y capaz me muero.

La primera canción (1988)
Papá- Vamos hija: “Eee-lla toma el ascensor---a la noche sin temor a que se caiga…”.
(Yo cantaba fuerte con él).
13 años más tarde
Papá- Vamos hija “Eee-lla toma el ascensor ---a la noche sin temor a que se caiga…”.
Luciana- ¡Pa! La primera canción que aprendí es re triste. Cómo me vas a hacer cantar a los tres años esa canción. Es re triste.
Papá- Pero hija, ¡yo te la enseñé sólo para que hiciéramos con el piano la onomatopeya del ascensor cayendo!, a vos te salía re bien, y hasta te reías cuando lo hacías. Verte reír haciendo eso era bárbaro.
Luciana- Pero… ¡se muere ella y se suicida él!
Papá- Bueno hija (trivializando el asunto). Pasa.

A escribir (1991)
¡Aprendí a escribir! ¡Aprendí a escribir!- gritaba mientras corría al comedor a contárselo a todos. Sé escribir palabras, lero-lero. Ahora soy como ustedes. Ahora voy a entenderlo todo. Lero-lero.
Cecilia y Pedro- Nosotros te queríamos enseñar a escribir el otro día.
Luciana- ¿Y qué pasó?
Cecilia y Pedro- Mamá no nos dejó. Supo que el lunes en el aula antes que llegara tu señorita ibas a llenar el pizarrón de PUTA PUTA PUTA PUTA.
Luciana- No me importa, yo ya sé cómo se escribe.

Acerca de la discriminación (1992)
Mamá me pasa a buscar por la escuela.
Mamá- ¿Y? ¿Cómo te fue hoy pinuni? ¿Qué hicieron de divertido?
Luciana (llorando)- Mamá, cuando jugamos a las barbies con mis compañeritas se rieron de la mía.
Mamá- ¿Por qué?
Luciana- Porque es negra y tiene pelo negro y las barbies de ellas son todas rubias de ojos celestes y tienen re linda ropa. Mami comprame una barbie linda. No quiero volver a la escuela, me hacen burla.
Mamá- No les tenés que hacer caso hija. Tu barbie es hermosa. Mirala bien. Además es la única. Pensá que las de tus compañeritas son todas iguales, y la tuya es diferente, entonces es especial.
Luciana- Mami, ¿podemos ir a comprar una Xuxinha o la barbie cristal?
Mamá- No.
Luciana- Entonces quiero un b&n de bagley, pero que sea blanco, porque a mí me gusta el chocolate blanco.

La importancia de respetar a los mayores (1992)
Abuela- Pinuni, vamos a dormir que es tarde.
Luciana- No quiero, estoy mirando tele.
Abuela- No me importa, vamos a dormir porque sino tus papás se van a enojar conmigo.
Luciana- Sos una forra abuela, una cabaretera.
Abuela- Si, pero la diferencia es que a mí cuando me acueste no me va a atacar el diablo.

sábado

Como reggae o trash.
Como capicúa o impar.
Como John Smith o Trent.
Como A-A-B-B-B-A o A-A-A-A-b-A.
Como 2´ o Quicksand.
Como amarillo o azul.
Como umbrella o paraguas.
Como feliz cumpleaños o feliz día de los muertos.
Como con marihuana o cocaína.
Como Mario o Luigi.
Como 4771-8972 o 422-4702.

martes

pequeñas desventuras

explotó la computadora y el técnico dijo: puedo ver si quizá recuperamos algo, pero cada cd que necesite para los 459405690 (medida grande) de memoria le va a salir $50.
así que eso significó perder varias fotos y documentos.

cuando asfalten amenábar podrían avisar así yo no salgo corriendo de mi casa porque llego tarde al laburo y se me hunden las zapatillas en la brea. hoo-la pueden poner un cartelito de "obra en cobstrucción" o algún tipito que me grite "salí de ahí estúpida, estamos asfaltando". ahora amenábar tiene mis pies, y yo la tengo a ella en los mios.

explotó el celular.

-me voy a bañar, no abran canillas.
-bueno hija.
(a los 2 minutos, en toalla, en la cocina)
-¡¿ qué parte de "me voy a bañar no abran canillas" no entendieron?!
- bueno che, qué histérica.

pero bueno, feliz primavera. ¿vieron que nevó?

sábado

gusto de vos. yo también gusto de vos. ya no gusto más de vos. qué bueno, porque tampoco yo de vos. bueno, entonces ahora yo sí.

Los de la mesa de enfrente se buscan.
Fíjense.
Si ven por debajo de la mesa, ella mueve los pies. Apenas un roce de los tobillos. Los propios. Los que después él va a tener (,) sin detenerse. Ni él ni ella. Se gustan. Lo vemos. Se corta el aire. Se ponen colorados. No bajan la mirada. Sólo pierden el foco un momento. Uno sólo. Piensan en algo repulsivo. Piensan en alguna persona con la que estuvieron y con la que no sintieron nada. Afuera este rubor. Afuera la lengua que se traba y las manos que transpiran. Afuera los golpes en su pecho, desde adentro. Cada vez que los siente, ella cree que todos lo notan. Porque el suelo se mueve. Una de las patas de las sillas de todo el mundo desaparece. Y es todo tan inestable. Inútil adivinar cuál va a ser. Cuando te diste cuenta ya caiste de espaldas. Algoritmo inútil. Pero también afuera la sacudida. O no. Que siga, pero que no todos lo noten. Él mira el lunar que tiene en el cuello. Apenas perceptible. Para él, un elefante rosa. Cómo no verlo. Es lo primero que quiere tener de ella. ¡Y no vio sus tobillos! No los vió. Tampoco los va a ver. Hasta que ya no los tenga, y tampoco un lunar del que agarrarse.

viernes

conversaciones con papá




P- Terminé el libro que me prestaste. Es una cagada, no lo entendí. lo termine de leer y no lo entendí. Es una cagada.
L- Pero entonces el libro no es una cagada, la cagada sos vos por no entenderlo.
P- ¡No! la cagada sos vos por habérmelo prestado.

jueves




lo escuché gritar: mi corazón es un pueblo desgarrado. más adelante, ella: estamos muriendo todos. tomaba alcohol y se reía de ebriedad por tristeza. y era un poco cierto, un poco falso. y simpático.

miércoles

conversaciones con mamá

M: Hija, vení que te quiero saludar.
L: Pero mamá, falta una hora para mi cumpleaños.
M: Ya sé, pero en una hora va a cambiar todo entre nosotras y quiero que hablemos de eso.

L: ¿Por qué?
M: A partir de mañana todo va a cambiar, hija. Vas a empezar a odiarme, a encerrarte en tu cuarto sin dejarme entrar...
L: ¡Ay má!...
M: Pará, dejame terminar. Vas a empezar a pensar y decirle a tus amigos que yo soy mediocre, una hija de puta, una mina de mierda. Voy a escucharte decirme cinco veces al día que soy la peor mamá del mundo. Te vas a flagelar todo lo que puedas y vas a esconder las marcas. Vas a dejar de creer en Dios y nunca vas a tomar la Confirmación, y tu papá y yo lo vamos a recordar algún que otro domingo, mientras intentamos seguir almorzando en familia, y vos estés en musculosa, dormida y de mal humor, con los ojos llenos de rimel corrido. Cuando yo me vista de verde vos te vas a vestir de negro, y cuando yo me vista de negro vos te vas a vestir de amarillo, y así. Vas a mentirme, mentirme mucho mucho hija. Así por quince años. En los que yo te voy a decir sólo y cada tanto, para que no me odies más, que te quiero. Pero está bien. Es necesario y lo entiendo. Quince años es mucho tiempo, hija, por eso quería hablarlo hoy con vos. Cuando terminen los quince años vamos a volver a ser amigas como cuando eras chiquitita ¿te acordás? Más te vale. Yo no me voy a morir teniéndote lejos ¿me escuchaste? Ahora sí, ya es once, felices doce años mi amor.
L: Gracias eh, me cagaste el cumpleaños.

martes

no me violenta

Vas a querer censurar mis muecas porque te ponen melancólico. Eso me vas a decir, porque eso me dijeron todos. “Estás linda, te cortaste el pelo”,vas decirme, quizá sin saber que eso lo dijeron todos, con una mirada melancólica como la tuya. Me molesta. Me molesta. No me violenta pero me molesta. No me inmoviliza pero me molesta. Vas a decirme que yo era demasiado intensa, o muy fría. Yo voy a mirarte. Sin melancolía. Firme. Labios que no tiemblan. Voy a decirte que sos especial, que fuiste el primero de muchas cosas. Sólo para que saques esa mirada. Pero es verdad. Además es verdad. Mientras lo diga te voy mirar, aunque vos me respondas con los ojos melancólicos. No es vidrioso. Se barniza. Me molesta. No me violenta pero me molesta. Vas a preguntarme si estoy con alguien, y cómo me va en la facultad. Te vas reír conmigo, de lo que digo, del cómo. Vas a reconocer cada mueca. Puede que te transportes y pongas esa mirada, otra vez. Puede que sepamos que cuando dijimos que nos queríamos estábamos pensando en otra cosa. Puede que te des vuelta y pida otra cerveza. Puede que no. Vas a saber que si me pongo un vestido arriba de la rodilla se va a ver mi cicatriz. Y aunque no digas nada, por dentro te vas a sentir especial por ser el único que sabe que tengo una mancha en el ojo. Vas a verme abrir las puntas florecidas del pelo, y vas a pensar que en parte lo hago para vos, y en parte no. Y es verdad. Cuando hable vas a decirme “Dale, si yo te conozco”, mientras bajas un poco la mirada y hacés algo raro con la boca. Vas a hacer eso o vas a estar hablando con una chica, mirándome a distancia, cuidándome como si fuera tu hermana en una especie de cápsula imperceptible que apenas va a cortar el aire, y a ella la vas a mirar como a una mujer y a mí con mirada melancólica. Y está bien.

lunes

morir en un hotel

imaginate. prefiero que me coma un pez a morir en un hotel. ¿morir en un hotel? pará boluda, me hace temblar. pensá, con ventana o sin, es lo mismo. no me quiero morir en un hotel lu, no quiero. en un hotel no. quemarme vivo sí. ahogarme sí. que me rompan el corazón, pero que eso no me lleve nunca a un hotel. ¿pero boluda, te pusiste a pensarlo? ¡es un hotel! cómo te vas a morir en un hotel. es triste. es ajeno. más ajeno que morirte en el medio de la calle. prefiero que una escalera mecánica me coma la pierna, que se caiga un ascensor. pero un hotel no. imaginate. blanco. o amarillo. olor a viejo. olor a que sólo tengo quince pesos y es lo único que puedo conseguir. morirte en uno de dos estrellas. de cuatro. es lo mismo. siempre va a ser morir en un hotel- me dijo una vez a lo largo de diez cuadras, con los ojos llenos de derrames.

domingo

Con héroes, con tumbas, y menos predecible. Aproximemos el relato a unas doce horas, trece quizá. Una casa recién comprada en Caballito, antigua, deshabitada y llena de moho. Igual estoy feliz, se acábó el departamento y aspiro a cuatro paredes aisladas. Es amarilla. Últimamente estoy siendo detective: reviso los espacios de la casa, y subo las escaleras de un colegio entrevistando a los sospechosos del asesinato de Romina. Todos desaparecieron, y mi investigación está al borde del abandono.
Pero.
La casa es amarilla, tiene escaleras y ocupa poco espacio en la calle. Adentro es inmensa. Terraza y cuartos ocultos, con una leve entrada de luz. Nos mudamos y mi mamá usa el sótano para sus clases de autoayuda para carenciados y suicidas (todos al mismo tiempo). Yo no entiendo, pero participo en las actividades. Se oye un grito y veo una nena apuñalada en la galería. Corremos, lloran un poco, y la sangre aún está fresca. Subimos a la terraza y armamos una ronda, invocando a alguien. Comienza a llover, con relámpagos y todo el espectáculo, pero nos quedamos inmóviles, agarrados de las manos, mirando hacia arriba, desafiando a algo.De a poco van muriendo todos misteriosamente, y yo no entiendo nada.


-Hija, a comer
tic tac tic tac

-¿No vas a comer?
-Pará, estoy en algo importante. Después como


Me zambullo en una pileta llena de verdín a luchar con las serpientes de agua, hay también una cabeza de alce. Mato a dos o tres, y se aproximan unas setenta, nadando velozmente sobre el agua. Grito y corro, desaparezco unos meses (quizá se olviden de mi). Llego a un pueblo, ahí también asesinan nenas. Vamos a investigar.Totalmente deshabitado. Se ven las aureolas de las cervezas en la barra de la pulpería, y la radio sigue prendida.
Con esta colaboración no voy a poder resolver nada.Vuelvo a la casa amarilla. Pasaron algunos meses, o años. Yo no estoy envejecida, y la nena sigue intacta en el suelo. Recorro los cuartos y encuentro a mis abuelos, ya muertos en la cama. Escucho un portazo y empiezo a seguir el ruido sigilosamente. Subo las escaleras mientras los escalones crujen, camino en puntas de pie mientras sigo oyendo el ruido. Cierro los ojos y tiemblo. Otro portazo. Entro al cuarto y están todos allí, mirando, llorando, con sangre, algunos muertos ya, y...


ring ring!! : -Luciana, es Cecilia
-Ce, qué hacés?
-Lu, todo mal, Ale bla bla bla bla.
-Bueno, no le des pelota, hacé la tuya y después ves (?).
-Si, ya veré qué hago. ¿Dormías?.
-Y, si.
-Son cuatro y media boluda.
-Y bue.
-Perdoná que te haya despertado, ya me siento mejor.
-Bárbaro.
-¿Nos vemos el jueves?.
-Dale.
-Besos nena, cuidate.
-Chau.


Y es que así no se puede.

sábado

bla bla bla bla historia bla bla bla bla no no no-no bueno bla bla bla batman bla
bla bla puta bla bla sadica bla asesi bla no blah.

martes

El problema comienza cuando con el pie dormido, corro escandalosamente por la casa para atender el celular, y no sólo no llego, sino que en el camino me caigo, horriblemente, por la inutilidad de mi pierna. Lo absurdo lo sucede cuando mi familia, al verme terriblemente machucada, pregunta si tengo un novio golpeador o si finalmente me agarré a trompadas con Ro.Lo estúpido es que al negarlo yo, ellos me miren juiciosamente pensando que encubro un hecho de violencia, en el que –por lo que muestran mis marcas- yo perdí. Y lo indignante para mi familia, no es el haber sido golpeada y avergonzarme de mis marcas, sino el haber perdido la pelea.
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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

en Cobstrucción

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¡Cuidado! Hombres Trabajando