miércoles

Es como pretender que no sea necesario raspar mis tostadas o que te diga como me dicen desde chiquita. No te lo voy a decir. O que no me exploten los ovarios, que no sienta que me remueven la carne viva con una cuchara metálica, haciendo un ruido sutil pero horrible. El más feo, el menos soportable. El que me da escozor y me deja la piel con gusto a metal. Como pensar que puedo llegar a tener manos lindas. No, no hay esmalte con cianuro que lo arregle. Pretender que sea mejor amante que mejor amiga. O viceversa. No soy de cabotaje. Tampoco de mentira ni de celofán. Y me anoto cosas en el cuerpo. Tengo millones de fechas. Esto me lo hice ese verano. Eso es una quemadura que me hizo él. Esto es una promesa que tuve que cumplir sola porque no me quedó más remedio. Y de aquello sólo tuve ganas. Pero no me molesta. Estos lunares no están dibujados.

lunes

Qué

Que me gustó ver cómo comían pollo y esperaban lo inevitable. Que Alejandra le pidiera a Dios todas las noches antes de dormir que su tía hipocondríaca se muriera. Que ella lo viera perfectamente, desnuda y boca abajo, por entre sus piernas. Que se haya puesto el impermeable, sin mirar.
Que los anillos de humo. Que tocara el vidrio de un bar sólo para saludarme. Que no es blanca y juega a las estatuas. Que es mentira que cuando pasa el tren yo escucho alguna canción.
Que underwear me recuerda la cama blanca y la ventana abierta. Que te quiero para siempre pero que nunca te elijo.
Filosofía en el tocador a los pies de la cama.
Que te invito a tomar la leche.
Que tetas. Que tetas en tu lunar y lunar en mis tetas.
Que se haya escondido a llorar entre sus piernas. Que chip en tus venas. Que me puse tus calzoncillos. Que un picaporte te lastime la nariz y llenes la puerta de sangre. Que
Ana.
1968.
Que la voz de Artaud me da
mucho miedo.
Mil nueve sesenta y ocho. Que tengo que cruzar cuando llego a esa esquina. Que Hollsworth. Que Lucía. Que nunca sé cuándo es una nota. Que creas que tenés la necesidad
de decirle que estás enamorada. Que sólo sea un momento. Que yo sabía que sábana tenía otra caligrafía.
Que siempre hay una pendeja que es medio putita. Que me dibujaste mientras dormía. Que dice que.
Que tiene la piel suave.
Que inconsciente colectivo
le pertenezca sólo plaza Urquiza. Que perdón. Que veintiuno. Que Nlarinz. Que dijiste que mi boca era perfecta. Que te gustó. Que te gusto. Que me guardás rencor. Que si te morís no tengo en quién corporizar la bronca. Que te sientas linda desde antes de coger. Que ya no tenés olor a cigarrillo. Que cuando tenés bronca te vas a caminar. Que las primeras dieciocho cuadras son a toda velocidad. Que todos se mueren en Agosto. Que vos te suicidaste en Marzo.
Que Muñecas. Que Billinghurst. Que Murature. Que Seguí.

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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

en Cobstrucción

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