martes



Chico del saltimbanqui- ¿Estás nerviosa?
Yo- Bastante. Espero que no se me corte la soga.
Chico del saltimbanqui- No te preocupes. Tenés que animarte y ser valiente. ¿Firmaste el papel de abajo?
Yo- ¿El que dice que me hago totalmente responsable de mi muerte porque soy mayor de edad? Si.
Chico del saltimbanqui- Bueno, listo. Ya te ajusté las tiras de las piernas. ¿Te empujo o te tirás?
Yo- Me tiro.
Chico del saltimbanqui- Feliz cumpleaños entonces Lu, sé valiente.
Yo- Blah.


(y pum)

lunes


Desde un abril al otro, raspando la piel, cambiando el pelo, agudizando las marcas.
Llevar las ojeras en un bolsillo y ponerse medias sin agujeros.
Apagar un cigarrillo correctamente, sin vestigios de.
Prender la radio en el momento justo y pegarle a la nota.
Un ay.
Una confesión que al minuto es arrepentimiento, y peso, y vulnerabilidad.
Otro ay.
Una conversación sin palabras donde no se ve si mi corpiño tiene aro o no.
Una palabra sin borrón que no te importe: no alejarse, no acercarse.
Lo peor de mí y lo peor de vos, junto, mezclado, amorfo.
Verme en vos o creer que me veo en vos.
Una nariz que cambia de acuerdo al ángulo.
Una persona por nariz, una nariz para todas.
Eso que no es nuestro y que sin embargo sentimos tan cercano.
Nosotros, que nos somos tan ajenos.
Un banco y que te encanten mis besos.
Nunca no sentir nada, siempre odiarte o quererte.
Y odiarme y caerme bien.
Una mirada que baja, pero no porque no pueda apuntar a los ojos.
Mirame de nuevo, pero no me vuelvas a atraer.
No hagamos que nada sea nuestro, o no lo creamos del todo.
Un bolsillo roto y las llaves que suenan en el piso.
La piel que no huele a nada y un olor que encierra todas las pieles.
La patología que no existe, y la creo yo.
Todo desordenado, nada clasificable.
Una foto que ya no me dice nada.
Pero el olor, y pegarle a la nota y decir ay y salir de una boca
que es ajena, pero que en este momento es mía, y que me acomoda
y me baja y me sube. Me es familiar. Un poco de mí,
desde vos, desde lo que quiero que veas y lo que ves sin que muestre.

sábado

Vamos a suponer que nos rige cierta lógica y que sólo se palpan hombros para pedir cigarillos.


bueno (o no).

desde llorar porque estoy comiendo un helado de menta con 6º a bostezar seis veces en una misma palabra. tartamudear mediante mensaje de texto y cantar sobre elegir algo de entre el cigarrillo, el hombre o el pantalón amarillo.

No lo supimos contestar y saltó un "i love you panzón".

desde la maldita "esta es la cancióooon desafinaaaaada" que me da escalosfríos y ganas de morir a entrar a mi casa sin chocarme con ninguna pared.
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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

en Cobstrucción

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¡Cuidado! Hombres Trabajando