sábado

Mi bola de papel glasé

[Escuchando a mi señora decir que yo sabía que ella pensaba que no era difícil saber lo que yo sentía] Se me ocurrió preguntar a qué se debía tanto alboroto. Me respondieron que ellos no pensaban en mí, ni en lo que yo quería.
Les aclaré que si me nombraban a mis espaldas todos llegarían a creer en mí como en un Dios. Ellos atemorizados -y por eso mismo con una débil prepotencia que evidencia a los seres más vulnerables que nos habitan-, empezaron a gritar mi nombre, una y otra vez. La cólera inundó mis ojos y allí terminaron viéndose, en el reflejo de mi bola de papel glasé.

1 comentario:

lean dijo...

todo muy pú por acá.

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(...) Abrió las cortinas, en ninguna de las casas de enfrente había luz. Se quitó el vestido de satén y el tipo le encendió otro cigarrillo. Antes de que se bajara las bragas el tipo la puso a cuatro patas sobre la mullida alfombra blanca. Lo sintió buscar algo en el armario. Un armario empotrado en la pared, de color rojo. Lo observó al revés, por debajo de las piernas. El tipo le sonrió (...). Amberes

en Cobstrucción

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